Música en directo
Las reseñas públicas mencionan actuaciones musicales y ambiente en directo durante las cenas.
Sabores italianos, producto del mar y el carácter de Lanzarote. Una mesa frente al Atlántico, en Matagorda, pensada para disfrutar sin prisa.

Hay restaurantes que nacen de una idea. Itálica nació también de una decisión valiente: dejar Sevilla atrás, cruzar el mar y empezar de nuevo. Más de tres décadas después, aquella decisión sigue viva en cada mesa.
En 1992, con tan solo 19 años, Carlos llegó solo desde Sevilla a Lanzarote. Vino con una oportunidad de trabajo y junto a un jefe de cocina para comenzar su camino en el restaurante Romántica 2. Era muy joven, pero llevaba consigo algo que acabaría marcando toda su vida: las ganas de trabajar, de aprender y de construir algo propio.
Mely se quedó en Sevilla con su hijo. Un mes después, dio el paso y viajó también a Lanzarote para reunirse con Carlos. Así comenzó una historia que desde el principio fue mucho más que la de un restaurante: fue la historia de una familia construyendo una nueva vida lejos de casa.
Con el tiempo, el padre de Carlos se jubiló y decidió trasladarse también a Lanzarote junto a su mujer, la madre de Carlos. Durante muchos días estuvo allí, acompañándolos y compartiendo la vida del restaurante.
La música siempre había formado parte de aquella familia. El padre de Carlos era cantante de coplas, y de esa sensibilidad artística, unida al amor de su madre por la música y las raíces andaluzas, nació una idea que acabaría convirtiéndose en una de las señas de identidad de Itálica: que Carlos también cantara en el restaurante.
La mesa, la cocina, la música y la familia empezaron así a formar parte de una misma experiencia. Y poco a poco, Itálica dejó de ser solamente un lugar donde comer para convertirse en un lugar con personalidad propia.
Carlos quería que el restaurante uniera dos partes importantes de su identidad: la cocina italiana y sus raíces sevillanas.
De niño, cuando iba al colegio, visitaba con frecuencia Itálica, la antigua ciudad romana situada en Santiponce, Sevilla. Aquel lugar quedó ligado a sus recuerdos y terminó dando nombre al restaurante.
Así nació “Itálica”: un nombre que mira a Italia desde una historia profundamente sevillana y que, con el paso de los años, terminó encontrando su hogar en Lanzarote.
Descubrir la Itálica romana de Sevilla ↗Con 19 años, solo y con una oportunidad de trabajo, comienza una nueva vida lejos de Sevilla.
La familia vuelve a estar junta y comienza a construir su vida en la isla.
Inspirado por sus padres y por el mundo de la copla, Carlos empieza a cantar en el restaurante.
Tras años de trabajo y distintas reformas, Itálica mantiene una propuesta gastronómica arraigada, familiar y ligada a su identidad.

Mely y Juan Carlos comparten mucho más que un restaurante. Comparten una vida construida en Lanzarote, una pasión por la música y el flamenco, y también una afición que forma parte de su día a día: el kárate.
Sus gustos en común, el amor por las artes marciales, la música y el folclore español forman parte de esa identidad familiar que rodea a Itálica.
Hoy, después de 34 años, el restaurante continúa evolucionando sin perder aquello que lo hizo especial desde el principio: la familia, el trabajo, la música y la ilusión por recibir a cada persona que se sienta a su mesa.
Andaluces por España · Canal SurConoce la historia de Carlos y su llegada a Lanzarote ↗“Treinta y cuatro años después, Itálica sigue siendo aquel sueño que comenzó muy lejos de aquí y que encontró en Lanzarote un lugar al que llamar hogar.”
ITÁLICA · BUENA COMIDA · BUENAS PERSONAS · GRANDES MOMENTOSNoches para compartir, celebrar y disfrutar de Itálica más allá de la mesa.
Las reseñas públicas mencionan actuaciones musicales y ambiente en directo durante las cenas.
Hay referencias repetidas a noches de flamenco, especialmente asociadas a los viernes.
También aparecen referencias a formatos de entretenimiento como espectáculos tipo Rat Pack y otros artistas invitados.
Cuenta que descubrieron Itálica durante unas vacaciones de diez días y terminaron regresando seis veces. Destaca la bienvenida, las pizzas, las tiras de pollo, las hamburguesas, los postres, el ambiente relajado y las vistas desde la terraza.
Explica que encontró el restaurante durante un paseo por la playa y quedó especialmente satisfecha con la pizza, la hamburguesa y el tiramisú. Señala además que el local tiene mucho ambiente.
Relata varias visitas durante unas semanas y valora de forma positiva la amabilidad del personal, el servicio, la calidad de la comida y la relación calidad-precio. Indica que volvería al año siguiente.
Tras cenar dos noches, comenta que las cuatro personas del grupo probaron platos diferentes y quedaron satisfechas. Destaca las pizzas, el trato del personal y el precio.
Describe el restaurante como bonito e impecable y destaca que tanto el servicio como la comida fueron perfectos para su visita, señalando que volverían.
Cuenta que las pizzas fueron de buena calidad y que el servicio fue amable y atento. También menciona el ambiente familiar y una actuación musical del propietario durante la velada.
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